El Arte de explorar con las manos

Entre los dos y tres meses de edad, los bebés empiezan a utilizar sus manos de forma hasta el momento desusada. Cuando se le presenta un objeto, un sonajero, por ejemplo, lo miran y automáticamente levantan de forma abrupta su puño derecho hacia el objeto y, si pueden, le pegan. Esto sucede una o dos semanas después de que hayan iniciado la observación de sus manos y a partir de este momento ya no se conformarán con mirar, sino que querrán que sus manos participen también de sus actividades exploratorias.

Con todo, sus limitaciones son muy grandes y no pueden acercarse al mundo de su entorno, sino que hay que acercárselo a ellos para que puedan examinarlo.

Al niño de tres meses le gusta contemplar sus rostro, observar el movimiento de sus manos y tocar todo lo que está a su alcance. Los móviles, que les encantan en esta edad, deben estar construidos a prueba de mal trato, dado que el niño ejerce espontáneamente la presión manual; ello constituye una de las múltiples formas de aprendizaje.

La distancia de percepción visual en los bebés

Para los bebés de menos de seis meses, la distancia ideal para percibir algo con la vista es de 17 a 20 centímetros. Hacia las seis semanas pueden ver ya claramente entre los 15 y 30 centímetros.

A partir de esta edad, el bebé ya adapta su visión a todas las distancias, pero en realidad ve mejor lo que está situado muy cerca, a menos de 10 centímetros, lo que para el adulto resulta difícil. La explicación está en el hecho de que, al estar más próximos los ojos del bebé, su convergencia hacia un objeto es más fácil.

Además, se produce otra interesante novedad y es que el bebé de tres meses y medio empieza a percibir las imágenes en tres dimensiones, por lo que su capacidad visual es ya casi madura.

 

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