Las ventajas de un ambiente al aire libre

El contacto con el mundo exterior adquiere grandes y estimulantes posibilidades para los niños cuando pueden pasar una buena parte de su tiempo al aire libre. Es un medio en el que disfrutan mucho y en el que tienen nuevas y sorprendentes zonas de exploración a su alcance al poder entrar en contacto con el césped, las plantas, la tierra, el agua y tantos elementos que resulta difícil situar dentro del hogar. La mayoría de los niños no presentan problemas especiales de adaptación a los nuevos ambientes, pero siempre hay algunos que de entrada se resisten a que les dejen sobre el césped y se niegan a gatear o moverse sobre él; a otros ese efecto se lo produce el asfalto. En general se trata de simples caprichos que no perduran y que no deben de causar preocupación.

Como en otras ocasiones, hay que advertir que la comodidad de los padres pueden estar enfrentada con las conveniencias del desarrollo y la maduración del hijo: jugar con la tierra, el césped y el agua será muy útil para el niño pero le dejará en un estado que precisará un baño integral para él y para toda su ropa. En modo alguno se deben hipotecar las posibles ventajas educativas del niño en beneficio de la comodidad que supone para la madre no tenerle que bañar tan frecuentemente o lavar sus ropas.

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